oct 05 2009
Los bibliotecarios “no tenemos ritmo”. ¿Qué vamos a hacer al respecto?
Éste es el vídeo. El número musical dedicado al aburrido bibliotecario, con significativo título: “No tengo ritmo”
Me gusta fijarme en la imagen que la gente tiene de las bibliotecas y de los bibliotecarios. Me hace plantearme detenidamente y revisar la imagen que yo tengo de las demás profesiones, por aquello de no caer en los tópicos. Como siempre me ha gustado también ver dibujos animados (cartoons, para sonar más profesional) pues combino ambos y veo qué es lo que aparece por ahí. Lo que aparece rara vez es tan bueno como (me parece) es esto:
El batería de un grupo se rock lleva una vida (más tópicos, imagino) atractiva, divertida, activa; lo que cualquier joven (o cuarentón con ganas de vivir lo que cree que dejó de vivir) querría ser, porque todo eso es guay, si me permitís la expresión. Pero ese rockero, con una vida envidiable por todos, cae en la situación contraria. Los guionistas buscan el modo de representar la caída extrema en el escalafón profesional. ¿Qué puede ser aburrido, triste, átono, carente de cualquier interés o atractivo para la gente, y sobre todo para los jóvenes?. Tras considerar las opciones de pegador de carteles publicitarios y el clásico sexador de pollos, debieron pensar en la profesión de sepulturero. Pero entonces caerían en la cuenta de que incluso ese trabajo podría tener algún interés para los jóvenes de estética gótica (justa o injustamente puesta de moda por ciertas hijas VIP). No, ésas no podían ser, tenía que ser una profesión con una imagen aburrida hasta el encefalograma plano.
Todas estas elucubraciones debieron hacer los guionistas de la serie de animación Phineas y Ferb antes de dar el premio a la profesión con la imagen social más deprimente. And the winner is: el bibliotecario. Aburrido, con “viejitas lentas”, “alfombras de los 80″ y catálogo en ficheros de los de toda la vida, a ritmo de sello y carrito de libros… somos mostrados como lo más soporífero del planeta.
Pero el caso es que con esa anodina profesión consiguieron un número musical digno de una ópera-rock. En este caso de un cartoon-rock, porque el episodio entero es una sucesión de números musicales que revisan la historia de la música desde los años 50 para aquí: blues, rock, funk, disco, heavy, pop… De paso, os dejo enlazado todo el capítulo en dos partes. Para mi gusto, altamente recomendable si te gustan los dibujos animados de calidad; y, de paso, la música, con al menos media docena de números musicales repartidos en los 20 minutos de duración:
Al menos, que no se diga que los bibliotecarios no tenemos sentido del humor.




Es lo que tienen los estereotipos. De alguna forma, es una manera de economizar los recursos mentales: asignamos estereotipos y no tenemos que bucear en conocer mejor al colectivo calificado. Podemos dedicar nuestros esfuerzos a la videoconsola, a mejorar nuestro “look” o a tomar copas, que es más “cool”. Cómodo, fácil, sin esfuerzo, es decir, ¡ultramoderno!.
Además, en habiendo internet y la wiki, “pa” que los libros, los libreros y los bibliotecarios.
Lamentablemente nos lo hemos ganado a pulso: porque esa fue la realidad durante mucho tiempo; porque además de quejarnos entre nosotros no hemos sabido cambiarla ni denunciarla.
Pues aquí un servidor, que por suerte o por desgracia, comparte mesa de manera habitual con libreros y bibliotecarios, está encantado de la vida con esa relación. Sigo pensando que tenéis que daros a conocer activamente, sin esperar a que la imagen que tenemos de vosotros cambie sola por el mero hecho de que lo estéis haciendo bien y hayáis cambiado el cliché. Lamentablemente, desde hace mucho, no sólo hay que serlo, sino también parecerlo y para ello herramientas como Internet pueden hacer mucho por ese cambio de imagen.
Hay un tiempo para quejarse y otro para actuar. El ‘jefe’ de este blog sabe un rato de eso