nov 11 2009

Lección magistral sobre copyright y uso legal (por “cortesía” de Walt Disney)

Para qué voy a añadir nada, si ya lo dice todo el vídeo.

Se trata de una lección sobre copyright y uso legal (entorno USA) que utiliza un legalmente arriesgado colage de imágenes de Disney, precisamente para criticar el excesivo proteccionismo de la legislación para los autores. Si quieres entender la legislación sobre copyright, estos 10 minutos se te grabarán en la memoria mejor que cualquier artículo que te leas al respecto.

Imaginativa, creativa, muy trabajada y, encima, perfecta en el contenido. Lección magistral sobre derechos de autor y copyright.

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oct 22 2009

El canon digital y la presunción de inocencia (o la parábola del inspector mediocre)

Un tipo yace en el suelo, inmóvil.
Junto a él, un investigador con gabardina y aspecto avinagrado. Mira con lo que pretende sea la mirada de un ser inteligente y brillante, para disimular su mediocridad y verdaderas intenciones.
-  Está muerto. Ha sido asesinado de una puñalada – concluye al fin.
No había que ser muy listo para llegar a esa conclusión, pues el cadáver presentaba un cuchillo jamonero en medio del pecho. El auxiliar que le acompaña no se atreve a rechistar porque el investigador tiene cierta fama en los medios de comunicación.
¿Y quién ha sido? – se atreve a preguntar el asistente.
No tengo la menor idea… – afirma con rotundidad el investigador.
¿Investigamos, entonces?
El investigador mira a su auxiliar con un gesto que refleja una mezcla de superioridad y paternalismo. Con cierto tono de desprecio por quien considera muy inferior a él, responde sorprendido:
- ¿Tú estás tarado, o qué?
El ayudante no sabe qué decir; está intimidado por el mediático investigador.
- Si investigamos tendré que trabajar mucho y seguramente no llegue a saber nunca quién lo hizo.
- ¿Y entonces, qué hacemos?
– inquiere intrigado el ayudante.
- Es fácil: sabemos que se ha cometido un delito y que el delito se ha cometido con un cuchillo de cocina. Por tanto, detengamos y llevemos a la cárcel a todos los que tengan un cuchillo de cocina en su casa. Así seguro que castigaremos al culpable.
Boquiabierto, el ayudante tarda en reaccionar y tartamudeando ligeramente por fin acierta a levantar una tímida protesta.
- Pe-pe-pero entonces, pagará mucha gente inocente por un delito que no ha cometido… e incluso el verdadero asesino tiene derecho a que se demuestre su culpabilidad antes de ser castigado…
El investigador mira de arriba abajo al ayudante…
- ¡Vaya! Nos ha salido demócrata el ayudantillo. ¿No serás tú uno de esos que van por ahí molestando con ese rollo de la presunción de inocencia?
- Pero, señor, la Constitución, el artículo 24 punto 2… no se puede penalizar indiscriminadamente a los ciudadanos. Que alguien compre un cuchillo de cocina no significa que vaya a delinquir… Hay que demostrar quién lo hizo…

El investigador ataja por fin la conversación, pues en temas de derechos ciudadanos y legalidad no anda muy ducho… Nunca le interesaron y había que estudiar mucho para conocerlos.
- Déjate de historias. Lo que vamos a hacer es imponer un canon a la compra de cuchillos. Así, como no sabemos quién es el culpable entre todos se repartirán el castigo del delito de uno sólo.
 
canon

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oct 05 2009

Los bibliotecarios “no tenemos ritmo”. ¿Qué vamos a hacer al respecto?

Éste es el vídeo. El número musical dedicado al aburrido bibliotecario, con significativo título: “No tengo ritmo”

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Me gusta fijarme en la imagen que la gente tiene de las bibliotecas y de los bibliotecarios. Me hace plantearme detenidamente y revisar la imagen que yo tengo de las demás profesiones, por aquello de no caer en los tópicos. Como siempre me ha gustado también ver dibujos animados (cartoons, para sonar más profesional) pues combino ambos y veo qué es lo que aparece por ahí. Lo que aparece rara vez es tan bueno como (me parece) es esto:

El batería de un grupo se rock lleva una vida (más tópicos, imagino) atractiva, divertida, activa; lo que cualquier joven (o cuarentón con ganas de vivir lo que cree que dejó de vivir) querría ser, porque todo eso es guay, si me permitís la expresión. Pero ese rockero, con una vida envidiable por todos, cae en la situación contraria. Los guionistas buscan el modo de representar la caída extrema en el escalafón profesional. ¿Qué puede ser aburrido, triste, átono, carente de cualquier interés o atractivo para la gente, y sobre todo para los jóvenes?. Tras considerar las opciones de pegador de carteles publicitarios y el clásico sexador de pollos,  debieron pensar en la profesión de sepulturero. Pero entonces caerían en la cuenta de que incluso ese trabajo podría tener algún interés para los jóvenes de estética gótica (justa o injustamente puesta de moda por ciertas hijas VIP). No, ésas no podían ser, tenía que ser una profesión con una imagen aburrida hasta el encefalograma plano.

Todas estas elucubraciones debieron hacer los guionistas de la serie de animación Phineas y Ferb antes de dar el premio a la profesión con la imagen social más deprimente. And the winner is: el bibliotecario. Aburrido, con “viejitas lentas”, “alfombras de los 80″ y catálogo en ficheros de los de toda la vida, a ritmo de sello y carrito de libros… somos mostrados como lo más soporífero del planeta.

Pero el caso es que con esa anodina profesión consiguieron un número musical digno de una ópera-rock. En este caso de un cartoon-rock, porque el episodio entero es una sucesión de números musicales que revisan la historia de la música desde los años 50 para aquí: blues, rock, funk, disco, heavy, pop… De paso, os dejo enlazado todo el capítulo en dos partes. Para mi gusto, altamente recomendable si te gustan los dibujos animados de calidad; y, de paso, la música, con al menos media docena de números musicales repartidos en los 20 minutos de duración:

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Al menos, que no se diga que los bibliotecarios no tenemos sentido del humor.

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sep 05 2009

Firefox anuncia su corrector ortográfico con faltas ortográficas

Yo que me estaba acostumbrando poco a poco a Firefox, por aquello de combatir al malvado monopolista de Microsoft (que tampoco es para tanto), y ahora los mismos de Firefox van y me quitan las ganas de usarlo.

Y es que me actualizo la versión de Firefox y los amigos, amablemente, me invitan a despreocuparme de la ortografía. “No pienses. No te molestes en intentar escribir bien, eso es de viejos anticuados. Tú escribe todo lo mal que quieras, que nosotros corregiremos con nuestro fabuloso corrector…”

Pero ¿quién corrige al corrector de Firefox? 

ti

Mal empezamos: Señores de Firefox. Ti es sin tilde… siempre. “Firefox lo hará por ti”, no “por tí”.

No nos atormenten a nosotros con su ortografía. Les recomiendo la adquisición del diccionario RAE o del María Moliner; aunque algún que otro cuaderno Rubio tampoco parece que les vaya mal.

¡Cachís!. Mal comienzo el curso. Me han dado en el segundo sitio que más me duele: en la ortografía.

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